Parte 2: El hombre que no necesitaba demostrar nada
Derek lanzó la mano hacia el cuello de Cole.
Mi hermano se apartó.
Eso fue todo.
No hubo un golpe espectacular.
No hubo una patada cinematográfica.
Derek simplemente agarró aire.
Su sonrisa desapareció.
Volvió a intentarlo, esta vez buscando sujetar el torso.
Cole retrocedió.
—¿Qué haces? —se burló Derek—. ¿Vas a correr toda la ronda?
Cole no respondió.
Yo seguía sentada junto a la pared con una bolsa de hielo contra el cuello.
Respirar dolía.
Pero conocía a mi hermano.
Y entendí lo que estaba haciendo.
Estaba evaluando.
Derek atacó otra vez.
Cole defendió el agarre, giró y creó distancia.
Nada más.
Algunas personas comenzaron a murmurar.
Derek se estaba irritando.
—Vamos, soldadito.
Cole se detuvo.
Yo nunca le había dicho a Derek que mi hermano había servido.
Probablemente había visto su postura o simplemente estaba intentando provocarlo.
—Haz algo.
Cole lo miró.
—Ya lo estoy haciendo.
—¿Qué?
—Dándote oportunidades para detenerte.
El gimnasio quedó en silencio.
Derek rio.
—¿Detenerme?
Cole señaló hacia mí.
—Sarah necesita que la vea un médico.
—Está bien.
—Perdió el conocimiento después de hacer tapping.
—Ya expliqué lo que pasó.
—No.
La voz de Cole seguía tranquila.
—Explicaste lo que querías que todos fingieran que pasó.
Derek avanzó.
Esta vez Cole no retrocedió.
Lo que siguió ocurrió tan rápido que apenas pude procesarlo.
Derek buscó un agarre.
Cole lo neutralizó.
Hubo un cambio de posición.
Un desequilibrio.
Y un segundo después Derek estaba en la colchoneta con Cole controlándolo.
No parecía espectacular.
Parecía inevitable.
Derek forcejeó.
Cole mantuvo el control.
Derek intentó girar.
No pudo.
Entonces golpeó la colchoneta.
Una vez.
Cole lo soltó inmediatamente.
Ni un segundo tarde.
Se levantó y retrocedió.
—Eso —dijo— es lo que haces cuando alguien hace tapping.
Nadie rio.
Derek se puso de pie con el rostro rojo.
—¡Otra vez!
—No.
—¿Tienes miedo?
—No vine a competir contigo.
Cole caminó hacia mí.
Derek lo siguió.
—¡No me des la espalda!
Cole se volvió.
—La ronda terminó.
—Yo decido cuándo termina.
Entonces una voz sonó desde la oficina.
—No.
Era Martin Hale.
El dueño de Apex Grappling.
Había estado observando los últimos segundos desde la puerta.
Derek lo miró.
—Martin,
PARTE3

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