Solté una risa amarga.
—Me bloqueaste, Ethan. Cambiaste de número y tu familia me advirtió que no volviera a acercarme.
Durante unos segundos no respondió.
Entonces susurró:
—Mi madre me dijo que habías abandonado Chicago con otro hombre.
Sentí que el corazón se me encogía.
Margaret intervino.
—¡Eso es mentira!
La miré directamente.
—Fui a tu oficina con los resultados del embarazo. Tu secretaria me dijo que no querías recibirme.
Ethan giró lentamente hacia su madre.
—¿Qué está diciendo?
Margaret guardó silencio.
Lucas apareció a mi lado.
—Señor Sullivan, soy Lucas Bennett, abogado de la señora Claire Sullivan. Tenemos documentación relacionada con los intentos de contacto y podemos facilitarla por las vías correspondientes.
Ethan lo miró.
—¿Documentación?
—Cartas, correos electrónicos y registros de entrega.
El rostro de Margaret perdió todo el color.
Ethan volvió a mirarme.
—¿Por qué no me llamaste directamente?
Solté una risa amarga.
—Me bloqueaste, Ethan. Cambiaste de número y tu familia me advirtió que no volviera a acercarme.
Durante unos segundos no respondió.
Entonces susurró:
—Mi madre me dijo que habías abandonado Chicago con otro hombre.
Sentí que el corazón se me encogía.—Yo estaba en un hospital, intentando que nuestros hijos nacieran sanos.
Sophie dio un paso adelante.
—Señor Sullivan, ¿usted realmente no sabía que existíamos?
Ethan se arrodilló lentamente frente a ella.
Sus ojos estaban húmedos.
—No, pequeña.
Sophie lo observó con seriedad.
—Entonces alguien nos robó diez años.
Aquellas palabras hicieron que Ethan bajara la cabeza.
Noah sacó una pequeña fotografía de su bolsillo.
Era una imagen de los gemelos cuando tenían tres años.
—Mamá nos contó que trabajabas mucho —dijo—. Pero también nos enseñó que trabajar no significa olvidarse de las personas.
Ethan tomó la fotografía con manos temblorosas.
—Se parecen tanto a mí…
Noah se ajustó las gafas.
—Eso no demuestra legalmente la paternidad. Pero Lucas dice que podemos hacer una prueba adecuada.
Por primera vez, Ethan soltó una risa nerviosa entre lágrimas.
Margaret intentó acercarse.—Ethan, no puedes permitir que esta mujer destruya nuestra reputación.
Él se levantó lentamente.
—Madre, quiero que me digas la verdad.
—No es el lugar.
—Entonces dime solamente una cosa.
Su voz tembló.
—¿Sabías que Claire estaba embarazada?
Margaret miró alrededor.
Cientos de ojos estaban puestos sobre ella.
—Yo solo quería protegerte.
Ethan retrocedió como si hubiera recibido un golpe.
No quise continuar aquella conversación delante de mis hijos.
—Lucas, nos vamos.
Ethan me sujetó suavemente del brazo, pero me soltó inmediatamente cuando me aparté.
—Claire, por favor. Necesito hablar contigo.
—Puedes hacerlo a través de Lucas. Los niños necesitan tiempo.
Me miró desesperadamente.
—¿Volveré a verlos?
Observé a Noah y Sophie.
—Eso dependerá de cómo se sientan ellos y de que hagamos las cosas correctamente.
A la mañana siguiente, los periódicos hablaban de nuestra aparición.
Yo no había dado entrevistas.

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